Dolores de Sabiduria
Dolores de Sabiduría
El ser humano sin duda nunca esta preparado para recibir el dolor, o simplemente experimentar tristeza, es allí donde el mundo se derrumba a nuestros pies, y todo parece no cobrar sentido, el aire que respiramos pesa y las lagrimas se niegan a veces a salir por incertidumbre por el que dirán, pero lo que no sabemos es que después el dolor viene la sanación, siendo el momento preciso de reflexión de ver lo que queremos, hacia donde vamos y analizar que Dios nunca nos manda cargas tan pesadas ni dolores insoportables, son solo pruebas que nos transforman en seres con alto grado espiritual y llenos de sabiduría, cada experiencia debe ser vista no solo desde la óptica del dolor sino del pensamiento analítico, todas las preguntas tienen sus propias respuestas, solo que a veces no queremos escucharlas pero que siempre estarán ahí.
De igual modo el dolor se acompaña de las decisiones que tomamos a lo largo de la vida y que son el resultado de las vías que tomamos, pero muchos de esos dolores son las pinceladas que se necesitan para dibujar en nosotros una vida mejor y mas satisfactoria, con esto no quiero decir que seremos los mas grandes sabios o maestros de auto ayuda, sino que aprenderemos de cada cosa un poco y a su vez ayudaremos a otros a sanar su alma y corazón, no podría terminar todo sin evitar recordar un pequeño fragmento de una frase que leí por casualidad, sin determinar que me ayudo a sanar un dolor pasajero, el decía "Dios borra de tu vida para escribir otras nuevas", y es cierto muchas veces lo que te hace daño debe ser eliminado para crecer como persona, sin importar cuanto suframos si esto es por el bien propio.
Al final es mejor topare de frente con el dolor, revivir cada escena como el propio actor de nuestra vida y no siempre esperar el tan esperado final feliz, tiene que ir de la mano con los llantos y las tristezas para entender la vida que resultan tan compleja, así como asimilar que allá en los cielos hay un ser maravilloso llamado Dios que ama con amor puro a todos sus hijos, y no nos mando a sufrir y a lamentarnos, solo nos condujo a luchar por la vida y alcanzar nuestros sueños.
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